El caos tiene un patrón.
Un sistema para la caja. Una hoja de cálculo para el inventario. Un hilo de mensajes para los cobros. Cada dato vive en su propia isla — y unirlos cuesta horas que tu equipo no tiene.
- Información repetida en tres lugares distintos
- Decisiones tomadas sin ver la operación completa
- Cierre de mes reconstruido a mano, fila por fila